|
Huele
a sándalo en el despacho taller de Fericgla.
¿Taller?
Sí: "Taller de integración de la propia muerte",
me explica.
Ya han pasado mil personas por aquí, por un cursillo para zambullirte
en ti mismo y descubrir todos los nudos negros de tu alma y desatarlos.
¿Con drogas?
"No, porque no quiero problemas con la ley", me explica.
Con ciertas prácticas y ejercicios de respiración -dice-
te enseña a enfrentarte a ti mismo y a desterrar el miedo a la
muerte y a la locura, a abrir el abanico de
tu vida. Me entran ganas de probar, pero me da miedo a tener miedo. Buf.
Fericgla era un chico que quería conocerse a sí mismo y
no ha parado, aun a
costa de dinamitarse con drogas tremendas. El caso es que le veo bien,
y será por esa adicción que tiene a la vida, a su vida.
Tengo 45 años. Nací en Barcelona. Soy antropólogo,
escritor y psicoterapeuta. Estoy soltero. Vivo solo, y mi pareja también,
y buscamos espacios comunes con otros: la vida en pareja convencional
es un fracaso. Soy acuario. Conduzco un Jeep Cherokee. Soy "politicofóbico".
Hace 9 años que vivo temporadas con los jíbaros.
¿Todos tomamos drogas?
-Sí. El 89% de los pueblos de la Tierra toma sustancias psicoactivas
potentísimas.
-¿Y el 11% restante?
-Ahí estamos nosotros, los occidentales. Somos la excepción.
Y agresiva, pues la imponemos a los demás pueblos.
-Pero tomamos alcohol, café... Drogas.
-Sí, pero drogas de esclavos.
-¿Esclavos?
-Claro: son drogas para trabajar mucho y pensar poco. La cafeína
estimula los músculos, pero no el cerebro, y el alcohol embota
la mente. Carajillo y cubata: perfecto combinado para esclavos.
-Esclavos, pero dominamos el mundo.
-Claro, porque el alcohol genera agresividad y egocentrismo.
-¿"Dime qué droga tomas y te diré quién
eres"?
-Exacto. Cada sociedad ha crecido en función de una droga que
la impregna. Occidente, por el alcohol (desde hace dos mil años).
El islam, por el cannabis.
-¿Cómo les influye el cannabis?
-Se sientan a la puerta de casa a esperar ver pasar por delante el
cadáver de su enemigo.
-¿Y qué me dice de los budistas?
-El budismo oriental está impregnado de opio, la droga del extatismo,
de la estupefacción ante el universo.
-¿Y los indios norteamericanos, qué?
-Tabaco virgen, con mucha nicotina, neuroestimulante: guerreros y visionarios.
Al chocar con el blanco agresivo, guerra segura. ¡Sólo exterminándolos
los dominaron!
-¿Y los indios sudamericanos?
-Conozco muy bien a los amazónicos. Hace nueve años que
convivo largas temporadas con los "shuar", conocidos aquí
como jíbaros. Es la cultura de la ayahuasca.
-¿Y qué pasa con la ayahuasca?
-Al tomarla, ven la selva llena de espíritus, de vida.
-Visiones.
-Es en lo que creen, porque los
jíbaros sólo creen en aquello que
ven. En nada más. Por eso dicen a los misioneros cristianos: "¿Cómo
queréis hacernos creer en cosas que ni vosotros mismos veis?"
¡Y se burlan de ellos!
-Pero concrete: ¿qué ven?
-Por ejemplo, toman ayahuasca para "visitar" a parientes
lejanos.
-¿Cómo?
-Yo lo he probado. Tomaba ayahuasca y guiaba mi mente hacia amigos
en Barcelona. Los veía, y luego les escribía describiéndoles
en qué situaciones los había visto, ¡y el porcentaje
de acierto era superior al mero azar estadístico!
-Eso desafía las leyes de la física.
-¿Qué leyes? Los físicos hoy dicen que las partículas
más pequeñas se comportan al margen de esas leyes, así
que...
-Total, ¿que las creencias, o sea,
las religiones, derivan de las drogas?
-Es así. Ciertas drogas han sido y son sustancias sagradas para
muchas culturas.
-¿Qué tipo de drogas?
-Las que llamamos "enteógenos", que significa "generadoras
de Dios dentro de uno". Como la ayahuasca, el hongo peyote, los hongos
psilocíbicos, la seta "Amanita muscaria", la datura,
el LSD... ¡Hay muchas!
-¿Y estas no son drogas de esclavos?
-Al contrario. ¡Son drogas liberadoras de la mente! Tomarlas
supone hacer una excursión por la psique. La conciencia se modifica,
se abre el inconsciente.
-Y el cristianismo, ¿debe algo a los enteó-genos?
-Sí: el rito de la comunión. Los pueblos que ingieren
enteógenos lo hacen en rituales muy serios. Si les dices que en
Occidente hay quien los toma como diversión de fin de semana, ¡no
lo entienden!
-Pero explíqueme lo de la comunión.
-Es herencia de ritos griegos, de los Misterios de Eleusis. Allí
se ingería cornezuelo (un enteógeno tipo LSD), y eso pasó
al cristianismo..., pero como placebo: es la hostia.
-¿Sólo ingerían enteógenos algunos iniciados
o todos los individuos?
-En principio, todos, siempre con ese propósito trascendente.
Pero fijémonos en un enteógeno: la seta "Amanita muscaria".
-Sí, ya sé, esa seta venenosa.
-¡No es venenosa! Ahí voy: genera visiones, y todos la
tomaban. Pero hace 2.500 años se creó una casta que, para
tener el monopolio del contacto con la divinidad, la convirtió
en tabú. Venenosa. ¡Y hasta hoy!
-¿La "Amanita muscaria"
no mata?
-No. Si tomas mucha cantidad, sí, claro, como todo. Es la seta
que ha
generado todas nuestras tradiciones mágicas: los duendes, los gnomos...
Al tomarla, ves seres alrededor, fuegos fatuos, voces que provienen de
ellos...
-¿La droga en la raíz
de la cultura?
-Y del arte. Las visiones incluyen iconografías -espirales,
curvas, líneas, cruces...- que encontramos luego en los estampados
de los tejidos, en los grabados de las vasijas...
-¿Y en nuestra cultura?
-Nuestra cultura contemporánea ha pasada por el LSD: la iconografía
del pop es efecto de esa droga. Y las discotecas intentan reproducir mecánicamente
sus efectos.
-¿Y qué diría a un heroinómano?
-Que toda adicción es un comportamiento compulsivo, sea a la
droga, al sexo o a Internet. Es un mecanismo para llenar un vacío
existencial. Hay que abordar ese vacío.
-Pero las drogas son peligrosas...
-Son poderosas. Por eso hay que enseñar a usarlas, como hoy
hacemos con el alcohol o los fármacos, o nuestros abuelos con la
adormidera. ¡Seamos adultos! Debería haber escuelas para
aprender a tomar drogas. |